Monthly Archives: October 2014

Binarios 1

Standard

El cónclave.

Me costó al principio identificar su forma.
Sólo pude ver unos trazos intrincados de metal.
Al concentrarme más vi formarse la silueta, imponente, de metal bruñido.
Mezcla de Transformer y el Destructor guardián de Asgard, lo vi lleno de fuego en las entrañas.
Le pregunté quién era sin miedo ni curiosidad: yo esperaba a alguien.
“El Orgullo”, contestó.
El Orgullo fue el primero en comparecer
Y yo lo recibí sin prejuicios ni rechazo.

El segundo temblaba incontrolablemente.
Pensé que era de frío o hambre; se la veía tan consumida con su cuerpo enjuto y frágil.
Al acercarse me di cuenta de que temblaba por las millones de lombrices que corroían su panza.
La Falta de Confianza llegó segunda y yo no dudé en aceptarla.

La Desilusión llegó sin cuerpo, como una ráfaga de aire caliente que te envuelve de repente y te reseca las narinas y la garganta;
Pero no la resistí.
Mi cuerpo no se tensó ni mis ojos se cerraron intentando dejarla afuera;
Intentando proteger mis ideales acerca de quién y cómo debo ser.
Ella también entró y su calor, que parecía abrasador, se convirtió en calidez.

La niña llegó andando a ciegas, nublada su vista por un eterno sollozo.
“Soy La Ansiedad“, dijo con voz entrecortada por los espasmos del llanto.
Esta vez no hubo ni gritos ni zarandeos para que se detuviera.
Entró y se refugió en una total calma.

“¡YA MISMO, YA MISMO, AHORA!”
El ensordecedor mandato del gigante torpe y desfigurado rugió en el aire
Y todo el Universo quedó imposiblemente estático por 30 segundos.
Esperé a que todo volviera lentamente a ponerse en movimiento y le di la bienvenida.
La Compulsión había llegado.

Envuelta en cuervos y con la frente marcada a fuego llegó La Envidia.
Flotó hacia mí a pocos centímetros del suelo. Solapada y silenciosa, sabiéndose la más despreciada.
Aceptarla sin reparos me hizo sentir un poco más humilde y cercana a mi humanidad.

Las miles de hebras de La Tristeza me erizaron al rozarme y se adhirieron a mi como una gigantesca telaraña.
Me sorprendió lo delicado de su toque, lo sereno de su pulso;
La familiaridad con la que recibí su abrazo.

El Capricho se arrastró hasta mí tullido, espástico y tartamudo.
Verlo avanzar a pesar de su marmórea rigidez me convenció de la potencia de su voluntad y en esa admiración se diluyó cualquier rechazo que su deformidad hubiera despertado en mi.
Lo acaricié e inmediatamente noté como su agarrotamiento se distendía.
En el suspiro de alivio que salió de su boca al fin pude entender los apopléjicos graznidos y chllidos:
“RECONÓCEME”, eso decía.

El aliento de la bestia anunció su presencia mucho antes de que viera su formidable cuerpo.
Un vaho pútredo y acre que penetró mis ojos haciéndolos llorar y se asentó en mi estómago.
Enormes patas que me llegaban al hombro.
Pelaje negro, ralo, erizado y grueso como espinas.
Jirones de carne colgando de sus cuadradas mandíbulas.
Su cabeza aún teñida por la sangre fresca de aquellos que soñó con destrozar.
Se acercó con paso elástico, aullando
Y en la mezcla de agudos y graves de su grito descifré su nombre: Venganza.
Estiré mi brazo y la acaricié sintiendo el poder de sus músculos bajo la piel.
Se echó a mis pies y enseguida supe que yo era el amo.

Entonces miré a mi alrededor y vi como mis bestias se extendían más allá de lo que mis ojos, mi conciencia o cualquiera de mis otros sentidos podían distinguir.
Todas en sus horrendas formas, todas en sus sobrecogedoras presencias.
Todas partes de mi que responden a la distorsión con que las azoto.
Y comprendí que mi aceptación es su mansedumbre.
Amarlas es liberarlas; es liberarme.

Advertisements

Binarios 0

Standard

Llegó mi hora.

Todas las cosas de las que decidí huir
Todos los sentimientos que temí experimentar
Todas las emociones
Que con implacable rigor me esforcé en controlar
Todas las vivencias que intenté ocultar
Todas las partes de mí
Que me he esmerado tanto en rechazar

Todo lo vergonzoso
Todo lo incómodo
Todo lo estridente
Todo lo ridículo
Todo lo sobresaliente

Todo ha comparecido hoy ante mi
Para ser reconocido
Aceptado
Valorado.

Siempre presagié este momento
Como uno de exterminio.
Que desatada la furia de las bestias,
Que por tanto tiempo y con tanta vehemencia fueron reprimidas,
Ellas sólo embestirían a ciegas y lo devastarían todo.
No quedaría nada.

Sin embargo,
Me encuentro en total calma.
Rodeada de sus mansas presencias
Puedo sentir la certeza como algo tangible.
Siento el zumbido y el calor de mi vibración
Elevándose y expandiéndose.

Siento la trampa, la duda y el miedo
Y también los acepto.

Sigo pensando que este poema sería
Mucho más bonito y refinado en inglés
Porque mis bestias no utilizan este lenguaje
Para comunicarse;
Pero todo está mudando.

Delta Machine.

Standard

Last Friday a colleague of mine told us that Depeche Mode had released a new album not long ago; so I dutifully set myself to see what it was about.

I spent four hours this morning listening to Delta Machine and I enjoyed every single lap. I made a list of those songs I liked best, but when I listened to them again this evening, my preferences shifted. Therefore, I decided to give you access to all of it and let you have your picks.

In my case, my favourites up to this minute are Welcome to My World, Soft Touch/Raw Nerve, Always, and My Little Universe.

Anyway, I can’t think of Depeche Mode without instantly invoking the classic below.