Category Archives: I’VE GOT SOMETHING TO TELL YOU!

2014 in review

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The WordPress.com stats helper monkeys prepared a 2014 annual report for this blog.

Here’s an excerpt:

A San Francisco cable car holds 60 people. This blog was viewed about 450 times in 2014. If it were a cable car, it would take about 8 trips to carry that many people.

Click here to see the complete report.

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Binarios 0

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imnotthatbad

Llegó mi hora.

Todas las cosas de las que decidí huir
Todos los sentimientos que temí experimentar
Todas las emociones
Que con implacable rigor me esforcé en controlar
Todas las vivencias que intenté ocultar
Todas las partes de mí
Que me he esmerado tanto en rechazar

Todo lo vergonzoso
Todo lo incómodo
Todo lo estridente
Todo lo ridículo
Todo lo sobresaliente

Todo ha comparecido hoy ante mi
Para ser reconocido
Aceptado
Valorado.

Siempre presagié este momento
Como uno de exterminio.
Que desatada la furia de las bestias,
Que por tanto tiempo y con tanta vehemencia fueron reprimidas,
Ellas sólo embestirían a ciegas y lo devastarían todo.
No quedaría nada.

Sin embargo,
Me encuentro en total calma.
Rodeada de sus mansas presencias
Puedo sentir la certeza como algo tangible.
Siento el zumbido y el calor de mi vibración
Elevándose y expandiéndose.

Siento la trampa, la duda y el miedo
Y también…

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Binarios 1

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El cónclave.

Me costó al principio identificar su forma.
Sólo pude ver unos trazos intrincados de metal.
Al concentrarme más vi formarse la silueta, imponente, de metal bruñido.
Mezcla de Transformer y el Destructor guardián de Asgard, lo vi lleno de fuego en las entrañas.
Le pregunté quién era sin miedo ni curiosidad: yo esperaba a alguien.
“El Orgullo”, contestó.
El Orgullo fue el primero en comparecer
Y yo lo recibí sin prejuicios ni rechazo.

El segundo temblaba incontrolablemente.
Pensé que era de frío o hambre; se la veía tan consumida con su cuerpo enjuto y frágil.
Al acercarse me di cuenta de que temblaba por las millones de lombrices que corroían su panza.
La Falta de Confianza llegó segunda y yo no dudé en aceptarla.

La Desilusión llegó sin cuerpo, como una ráfaga de aire caliente que te envuelve de repente y te reseca las narinas y la garganta;
Pero no la resistí.
Mi cuerpo no se tensó ni mis ojos se cerraron intentando dejarla afuera;
Intentando proteger mis ideales acerca de quién y cómo debo ser.
Ella también entró y su calor, que parecía abrasador, se convirtió en calidez.

La niña llegó andando a ciegas, nublada su vista por un eterno sollozo.
“Soy La Ansiedad“, dijo con voz entrecortada por los espasmos del llanto.
Esta vez no hubo ni gritos ni zarandeos para que se detuviera.
Entró y se refugió en una total calma.

“¡YA MISMO, YA MISMO, AHORA!”
El ensordecedor mandato del gigante torpe y desfigurado rugió en el aire
Y todo el Universo quedó imposiblemente estático por 30 segundos.
Esperé a que todo volviera lentamente a ponerse en movimiento y le di la bienvenida.
La Compulsión había llegado.

Envuelta en cuervos y con la frente marcada a fuego llegó La Envidia.
Flotó hacia mí a pocos centímetros del suelo. Solapada y silenciosa, sabiéndose la más despreciada.
Aceptarla sin reparos me hizo sentir un poco más humilde y cercana a mi humanidad.

Las miles de hebras de La Tristeza me erizaron al rozarme y se adhirieron a mi como una gigantesca telaraña.
Me sorprendió lo delicado de su toque, lo sereno de su pulso;
La familiaridad con la que recibí su abrazo.

El Capricho se arrastró hasta mí tullido, espástico y tartamudo.
Verlo avanzar a pesar de su marmórea rigidez me convenció de la potencia de su voluntad y en esa admiración se diluyó cualquier rechazo que su deformidad hubiera despertado en mi.
Lo acaricié e inmediatamente noté como su agarrotamiento se distendía.
En el suspiro de alivio que salió de su boca al fin pude entender los apopléjicos graznidos y chllidos:
“RECONÓCEME”, eso decía.

El aliento de la bestia anunció su presencia mucho antes de que viera su formidable cuerpo.
Un vaho pútredo y acre que penetró mis ojos haciéndolos llorar y se asentó en mi estómago.
Enormes patas que me llegaban al hombro.
Pelaje negro, ralo, erizado y grueso como espinas.
Jirones de carne colgando de sus cuadradas mandíbulas.
Su cabeza aún teñida por la sangre fresca de aquellos que soñó con destrozar.
Se acercó con paso elástico, aullando
Y en la mezcla de agudos y graves de su grito descifré su nombre: Venganza.
Estiré mi brazo y la acaricié sintiendo el poder de sus músculos bajo la piel.
Se echó a mis pies y enseguida supe que yo era el amo.

Entonces miré a mi alrededor y vi como mis bestias se extendían más allá de lo que mis ojos, mi conciencia o cualquiera de mis otros sentidos podían distinguir.
Todas en sus horrendas formas, todas en sus sobrecogedoras presencias.
Todas partes de mi que responden a la distorsión con que las azoto.
Y comprendí que mi aceptación es su mansedumbre.
Amarlas es liberarlas; es liberarme.

Delta Machine.

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Last Friday a colleague of mine told us that Depeche Mode had released a new album not long ago; so I dutifully set myself to see what it was about.

I spent four hours this morning listening to Delta Machine and I enjoyed every single lap. I made a list of those songs I liked best, but when I listened to them again this evening, my preferences shifted. Therefore, I decided to give you access to all of it and let you have your picks.

In my case, my favourites up to this minute are Welcome to My World, Soft Touch/Raw Nerve, Always, and My Little Universe.

Anyway, I can’t think of Depeche Mode without instantly invoking the classic below.

How to Gain Self-Control In A Smartphone Culture

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I found this article quite interesting. Actually, I found it interesting enough to force my already fragile attention span to keep on reading after the third line.

I found specially remarkable the following lines: “…Poor self-control is often associated with poverty, low grade performance and overall achievement in life – irrespective of whether or not a person has high IQ… That is why I mentioned in my Fasting for the brain and bulge article that exercise and diet education won’t lead people to a healthier lifestyle, for that – I would argue self-control is a far more powerful function.”

Give it a try; it’s worth the 3 minutes you’ll be away from your phone.

Nova Spire

http://en.wikipedia.org/wiki/Ulysses_pact

Just today I went out for a drive and I’ve noticed several people on their phones while driving. Apart from increasing your risk of getting in an accident. I find most people are losing any sense of self-awareness. People like to scoff and exclaim “they are a multi-tasker” – OK.

Everyone wants it fast and they want it now. Everyone is told that they “deserve” it. People are fed lines like this and don’t seem to question it.

The smartphone is the ultimate distraction and communication tool. It can be used badly and for good.

There are great things about technology. But like anything else when using new tools, you can create progressions while also creating hindrances in adaptation. I think since we are still in the early stages of adapting to this “tool”, we are slowly deciphering ways to live with them.

It is a generation of zombies…

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Ah! If it could only last more than 3:08 minutes.

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Today I turned on the radio -what I hadn’t done in ages, and found out that Lenny Kravitz has released a new album and they were playing this single.

I immediately fell into it (screw all phrasal verbs! I don’t know if I used the correct one, but my brain came up with it so, to play along with the mood of the song, I’ll mentally strut on this and don’t give a shit to accuracy).

As I was saying, I’ve listened to it like 20 times in a row so far and I can’t stop dancing around my laptop as much as my headphones’ wire lets me.

It fills me with an intense desire to go out and… STRUT the world! And for those 3:08 minutes that the rhythm is hitting my ears I feel invincible; I feel it is… “OK to be myself because I have nothing to prove”.

The other 23 hours 56′ 52” are another tune; but this is one of the reasons why I love Rock’n’Roll, because for the span of a song you own the world.